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AHIṂSĀ La base del Yoga

por | 17 Feb 2021 | Beneficios del Yoga, Filosofía del Yoga

que es ahimsa

Ahiṃsā se puede desglosar en a + hiṃsā, siendo “hiṃsā” violencia, daño, etc. y “a” un prefijo de negación, de manera que ahiṃsā vendría a significar “no violencia”.

Ahiṃsā es el primer Yama y de alguna manera el más importante en el sentido de que es la base del resto (al igual que īśvara praṇidhāna es el culmen de los Niyama).

Siendo los Yama la base del Yoga (entendiendo, en este caso, Yoga como el Aṣṭāṅga Yoga de Patañjali) y siendo ahiṃsā el primer Yama, bien se podría decir que ahiṃsā es la base del Yoga o por lo menos de la sādhana yóguica.

Tal es la importancia de ahiṃsā que de alguna manera forma parte de la base de la mayoría de tradiciones espirituales orientales y occidentales.

Podríamos incluso decir que es la base de una mente y una personalidad sana. Es bastante probable que nadie con una mente clara y desapegada, no alterada por pensamientos negativos, emociones perturbadoras o intereses personales pudiera justificar o disfrutar de la violencia per se.

Historia de ahiṃsā

Ahiṃsā es conocido en occidente principalmente por el ejemplo y enseñanzas de Mahātmā Gandhi que inspiró numerosos movimientos sociales y marchas pacíficas como por ejemplo las del Dr. Martin Luther King.

A lo largo de la historia podemos ver numerosos ejemplos de personas que antepusieron la no-violencia a sus intereses personales o que ante situaciones de violencia decidieron renunciar a ella y optar por una vía pacífica.

De esta manera podríamos decir que ahiṃsā es una potencialidad innata en el ser humano que se activa ante:

A- La inspiración por los ejemplos y actos de otras personas
B- La inspiración de textos sagrados o filosóficos que profundizan o reflexionan sobre este concepto
C- La exposición a la violencia (ya sea infligida o recibida) que provoca un entendimiento profundo de su naturaleza, de sus consecuencias y de su inutilidad en el largo plazo ya que la violencia engendra violencia en una espiral sin fin.

Significado profundo de ahiṃsā

Ahiṃsā no significa oposición a la violencia (ya que la oposición es una forma de violencia) sino renuncia.

Renuncia a perpetrar, justificar o colaborar en actos de violencia para conseguir nuestros objetivos. Incluso la renuncia a la violencia como método de defensa de nuestras necesidades y derechos básicos.

Sin embargo, no-violencia no significa no-acción. Ante la renuncia a la vía de la acción violenta se abren nuevas posibilidades de acción que antes no estaban contempladas. Se desarrolla una nueva creatividad en el pensamiento y en la acción.

En la vía de la acción no-violenta ante situaciones de violencia se encuentran por ejemplo las marchas pacíficas, las artes marciales no-violentas como el aikido o las técnicas de comunicación no-violenta. En estas acciones no se contempla al otro como un “enemigo” a batir sino como otro ser humano con similares necesidades y emociones que por la razón que sea ha elegido un camino que causa daño.

De esta manera, la acción no-violenta se puede dirigir a fortalecer nuestras virtudes, capacidades, resiliencia, etc. para que la acción violenta no surja efecto o sea abandonada.

Otro ejemplo de acción no-violenta es la actitud de Nelson Mandela ante el apartheid que inspiró a miles de sus conciudadanos llevando al fin de la discriminación racial en Sudafrica.

¿Qué es violencia?

Podríamos decir que violencia es generar daño, romper, destruir o infligir sufrimiento.

De alguna manera, el estar vivo implica generar algún tipo de violencia. Simplemente el acto de comer implica destruir la estructura de los nutrientes para asimilarlos, nuestro sistema inmunológico tiene la función de matar patógenos, etc.

Incluso las acciones más básicas de la vida humana como cortar leña para calentarnos, cazar, cultivar, etc. generan actos de violencia.

Qué decir de la sobreexplotación que infringimos en la actualidad sobre nosotros mismos como individuos y como especie: hábitos y entornos de vida de vida no saludables, uso habitual de químicos nocivos en nuestra alimentación, abuso de estimulantes y depresores del sistema nervioso, stress crónico, guerras, mantener a gran parte de la población humana en estado de carencias básicas y semi-esclavitud cuando hay recursos y tecnología para que esto no ocurra, etc.

Y si a todo eso le sumamos lo que como especie e individuos estamos haciendo sobre los reinos animal, vegetal y mineral la violencia que generamos como seres humanos es realmente espeluznante: crianza y matanza de animales en condiciones nefastas, deforestación, destrucción de ecosistemas enteros con la consiguiente extinción de miles de especies, contaminación de los elementos básicos de la vida (aire, agua, tierra), etc.

De esta manera, aunque uno como individuo pueda pensar que no está ejerciendo violencia, hay infinitas situaciones en que uno ejerce violencia ya sea como individuo o como parte de la especie.

Cómo aplicar ahiṃsā

Aunque sea cierto que el mero hecho de estar vivo genera un cierto grado de violencia, eso no es excusa para el resto de violencia innecesaria que generamos.

De esta manera, podríamos decir que ahiṃsā se basaría en reducir al mínimo la violencia que ejercemos sobre nosotros mismos y sobre nuestro ecosistema.

En este caso “nuestro” no significa que el ecosistema nos pertenezca a nosotros sino que nosotros pertenecemos al ecosistema, ya que somos “parte de” y no “propietarios de”.

Así, algunos ejemplos prácticos sobre cómo podemos reducir nuestro nivel de violencia:

  • generar hábitos de vida saludables
  • no consumir más de lo que necesitamos
  • migrar a una alimentación que genere el mínimo sufrimiento y muerte posible
  • eliminar progresivamente productos químicos y contaminantes
  • compartir y colaborar en vez de competir
  • cultivar un modo de vida que genere el máximo de paz y armonía
  • respetar al resto de seres vivos y elementos de la naturaleza

Ahiṃsā en la sādhana yóguica

Ahiṃsā tiene un papel fundamental en la sādhana yóguica ya que sus implicaciones se ramifican por y afectan a todos los aspectos de la vida yóguica:

Paz mental

Es difícil mantener la paz mental cuando se cometen actos de violencia.

La voz de la conciencia, el miedo a represalias, las fluctuaciones mentales y las reverberaciones en el tiempo que provocan los actos de violencia impiden que nuestra mente pueda estar en un estado tranquilo y calmado para realizar adecuadamente la sādhana yóguica, que decir de obtener los estados avanzados de consciencia.

Karma

Toda acción genera una reacción de similar magnitud en dirección opuesta. Es decir, si cometemos actos de violencia, antes o después recibiremos actos de violencia.

Como yoguis nos interesa tener una vida lo más pacífica posible para poder avanzar en nuestra práctica y poder obtener un estado de paz mental en donde se trascienda la mente misma y así poder comprender nuestra esencia y la esencia de todo lo que nos rodea.

A pesar de que es cierto de que han habido personas que en medio de grandes desastres han tenido grandes despertares espirituales, por lo general la violencia y las consecuencias que genera (dolor, mutilaciones, muerte, etc.) no son muy proclives a la práctica ni al despertar espiritual.


Ejercicio

1- ¿Qué has entendido que es ahiṃsā y cómo lo vas a aplicar a tu vida?

Por favor compártelo en los comentarios del blog


Namaste 🙏🏼🕉

Patricio Moralo

Practicante de Hatha Raja Yoga desde hace más de 30 años y uno de los pocos profesores a nivel mundial autorizado por Manju Pattabhi Jois (hijo mayor de Sri K. Pattabhi Jois, el creador del método) a enseñar primera serie, segunda serie y pranayamas de Ashtanga Yoga, siendo también el primer profesor y el primer formador autorizado en Ashtanga Yoga por la Yoga Alliance en España.

1 Comentario

  1. Helena

    Para mi ahimsa es la renuncia a elegir hacer daño a los demás seres ya sean vivos como no vivos. Ahimsa va mucho más allá de la no violencia, eso está claro, es una forma de vivir, de cómo queremos estar en este mundo, de cómo nos relacionamos con nuestro entorno.

    En mi caso, este primer yama lo estoy aplicando en mi dieta que es prácticamente vegana, (a excepción de algunos días en los que es vegetariana 🙂 ). También de cara a la relación con los demás, con quienes me rodean estoy procurando no caer en conflicto, aunque he de admitir que me cuesta mucho, en especial con los mas cercanos, pero la intención y la práctica están ahí. Otro aspecto en donde quiero aplicar ahimsa es con la relación con mi entorno, con los objetos, me gustaría dejar de ser agresiva en ciertos momentos, si que es verdad que no soy muy de hacerlo, pero bueno, siempre viene bien tenerlo presente para evitar caer en hacer tal acción. Después se me ocurre la forma de expresarme, de cómo digo las cosas, me propongo y ciertamente ya estoy poniéndome alerta con esto, a no usar un lenguaje violento, ni de crítica. Lo procuro disminuir, pero es complicado cuando se entran en bucles. Y ya por último (al menos de los aspectos que tengo ahora en mente 😉 ) me gustaría ser capaz de aplicarme ahimsa a mí, no generarme violencia, y esta tal vez resulte una de las prácticas mas complicadas.

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