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Karuṇā : Profundizando en la Compasión

por | 12 May 2021 | Filosofía del Yoga

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Karuṇā (traducido habitualmente como compasión) es un concepto fundamental de la práctica y el desarrollo espiritual que a menudo es entendido de manera parcial o superficial.

El desarrollo de karuṇā es un indicador de que estamos caminando en la dirección correcta y el fruto maduro de la práctica espiritual.

Karuṇā se compone de 4 partes:

  1. La visión compasiva
  2. El entendimiento compasivo
  3. El amor compasivo
  4. La acción compasiva

La visión compasiva

La visión compasiva consiste en ver el mundo “con buenos ojos”, con confianza, interpretando la realidad desde un lugar benevolente.

De esta manera, el primer estadio de Karuṇā ya es un estado avanzado de consciencia en donde el sistema simpático se ha purificado y ya no es reactivo a los estímulos externos. Nuestro ser puede ver los hechos por lo que son y no en función de nuestros miedos, expectativas, deseos, traumas, etc.

El entendimiento compasivo

De la visión compasiva, nace el entendimiento compasivo. La comprensión profunda de la realidad del alma y del cuerpo, de la materia y el espíritu, del ciclo de nacimientos y muertes, del sufrimiento humano, de la rueda del saṃsāra.

Este entendimiento compasivo nos lleva a resignificar todo nuestro sufrimiento, a darle un espacio dentro nuestro y a purificarlo, de manera que las reacciones negativas almacenadas en nuestro cuerpo y en nuestra mente dejan de estar activas. Nos volvemos menos reactivos y más comprensivos y compasivos.

El amor compasivo

De este entendimiento compasivo nace el amor compasivo hacia todas las entidades vivientes y hacia la creación misma.

Aquí uno ya no ve a las personas ni a las situaciones desagradables como enemigos y desarrolla un amor compasivo incluso hacia aquellas entidades vivientes que realizan acciones negativas hacia uno, entendiendo que estas acciones se deben al sufrimiento que esa entidad viviente está transitando (que en ocasiones es la reverberación de un sufrimiento anterior) o a la naturaleza misma de esa entidad viviente.

Por ejemplo, hay personas y animales que han sufrido mucho en esta o en otras vidas y si no han tenido la oportunidad de purificar ese sufrimiento su sistema nervioso se torna muy reactivo. En ocasiones pueden atacar sin más o ante una situación aparentemente inocente sentirse atacados y reaccionar de manera exagerada.

A través de la visión y el entendimiento compasivo no solo no reaccionamos nosotros mismos ante el ataque, sino que sentimos un profundo amor compasivo por esa entidad viviente entendiendo que la raíz de su acción/reacción es su propio sufrimiento, que a fin de cuentas es el mismo sufrimiento que todos hemos transitado o estamos transitando y cuya raíz según el Yoga es avidyā: la ausencia de la visión trascendental, del entendimiento profundo de la realidad, del conocimiento correcto.

La acción compasiva

La acción compasiva nace de la madurez de los tres aspectos anteriores y nos lleva a tomar acción ante personas o situaciones que necesitan de nuestra ayuda y que a la vez:

  • no tenemos ninguna obligación hacia esa persona o situación e incluso esa persona nos puede haber causado algún daño
  • no nos podemos beneficiar directamente de la acción a realizar e incluso podemos llegar a tener algún perjuicio

Un ejemplo clásico de la compasión en acción es la historia del brāhmaṇa y el escorpión.


Ejercicio de reflexión sobre Karuṇā

Por favor responde a estas preguntas en los comentarios del Blog

1- ¿Sientes que has desarrollado alguno de estos 4 aspectos en tu vida?
Se lo más honest@ contigo mism@ posible.

2- Pon un ejemplo de alguna acción compasiva que hayas realizado en tu vida.
Describe como te has sentido en tu interior al realizar esta acción: como se sentía tu cuerpo, tu mente, tu emoción, etc.

En caso de nunca haber realizado una acción compasiva, describe una acción compasiva que hayas presenciado o de la que hayas escuchado. Describe como te sentiste al presenciarla o al escuchar de ella.

3- ¿Qué relación encuentras entre Karuṇā y Ahiṃsā?
Tomate tu tiempo y profundiza en esta pregunta todo lo que puedas.


Namaste 🙏🏼🕉

Patricio Moralo

Practicante de Hatha Raja Yoga desde hace más de 30 años y uno de los pocos profesores a nivel mundial autorizado por Manju Pattabhi Jois (hijo mayor de Sri K. Pattabhi Jois, el creador del método) a enseñar primera serie, segunda serie y pranayamas de Ashtanga Yoga, siendo también el primer profesor y el primer formador autorizado en Ashtanga Yoga por la Yoga Alliance en España.

11 Comentarios

  1. Raquel

    1- Creo que en los últimos años de mi vida he podido entender que el karma de cada individuo nos pone en un nivel evolutivo diferente, ni mejor ni peor, sencillamente diferente y es cierto, que esa visión te vuelve más comprensivo antes las acciones de los demás y las tuyas propias. En los últimos años me enfado mucho menos, vivo más en paz con mi entorno, porque respeto el momento que cada uno vive. Antes quería intervenir y cambiar ciertas situaciones o personas de mi entorno, porque yo estaba covencida de que mi visión era más correcta que la de los demás, ahora comprendo que cada uno actúa en base al momento del camino en el que está y esto me hace aceptar todo con mayor benevolencia.

    Aunque creo que me queda mucho todavía por comprender. A veces interpreto o entiendo conceptos de una manera más intelectual y quizás me falta comprender la verdadera compasión desde el corazón.

    2- Mi ejemplo es con una persona de mi círculo familiar más cercano con un problema grave de adicción. Esta persona causaba mucho sufrimiento a su alrededor y por supuesto, a él mismo. Al principio sentí rechazo y juzgué fuertemente a esa persona, y después quise ayudar “imponiendo” un cambio en él. Esto desembocó en conflictos constantes. Yo quería proteger a mi familia para que no sufriera, pero al hacerlo desde el ángulo incorrecto aún les hacía sufrir más porque la relación se dañaba.

    Yo hacía responsable a esa persona de sus actos y por tanto de las consecuencias de esos actos, hasta que poco a poco fui comprendiendo que esta persona estaba atrapada en una visión erronea de la vida, de la diversión, la ignorancia no le dejaba darse cuenta de lo que hacía. También vi que a través de las drogas y esa “falsa diversión sin límite” en la que vivía, tapaba mucho sufrimiento que no quería afrontar. Quería escaparse de su realidad, y se había creado un mundo donde sólo quería que existieran los buenos momentos.

    Todo este proceso nos ayudó a ambos, al entender el origen de su comportamiento sentí compasión y dejé de juzgarle. Entendí que él no se daba cuenta de su problema, ni de que necesitaba ayuda. Acepté que no podía “imponer” una solución, que él haría su proceso y que cuando se diera cuenta ya pondría remedio. También acepté que si eso no pasaba nunca y decidía destruir su vida por completo, era su karma y yo no podía hacer nada.

    Al comprender que el origen de su adicción era su propio sufrimiento, sentí compasión y dejé de emitir juicios constantes hacia él, le mostré empatía y amor incondicional, y la relación mejoró totalmente. Al cabo de unos años esta persona se dió cuenta de su problema y pidió por fin ayuda. Y ahí por fin pude acompañarle desde la comprensión, el respeto por su proceso y el amor. Fue un proceso revelador para ambos.

    3 – Encuentro que cuando sentimos Karunā, Ahimsā surge de manera natural como su consecuencia directa:

    – Con el entendimiento compasivo, nos volvemos menos reactivos a las situaciones por lo que originamos menos conflictos a nuestro alrededor, por lo que Ahimsā surge de Karunā. Nos volvemos menos violentos con los demás y con nosotros mismos, ya que pensamos y actuamos de manera benevolente. Los veo como fenómenos interdependientes.

    – Si tenemos visión compasiva sufrimos menos, porque tenemos un entendimeinto verdadero del mundo, interpretamos de manera buena y compasiva lo que sucede en nuestro entorno. Así sentimos paz en nuestro interior, y Ahimsā sucede, dejamos de torturarnos por los fenómenos que acontecen a nuestro alrededor. Purificamos nuestro sufrimiento.

    Como que Ahimsā no puede suceder sin Karunā. Sin Karunā viviríamos en conflicto y sufrimiento constante, por lo que sería muy difícil ejercer la no-violencia

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  2. Rosa Gallego

    1- El amor compasivo hacia una persona que me generaba un profundo malestar. Después de mucho tiempo trabajando en intertar ser compasiva creo que lo he logrado. No produce en mi lo que me hacía sentir en el pasado. He conseguido poder estar con ella sin que mi cuerpo perciba ningún estímulo de rechazo.
    2. – Mi acción compasiva es hacia las ratas. Es algo que me sobrepasa, me hacen sentir miedo. Un día en el campo dando un paseo vi una rata atrapada en una bolsa de plástico. Mi primera reacción fue alejarme por miedo pero algo dentro de mí, hizo que me acercara y ayudara a ese ser vivo a salir. El corazón se me aceleró tanto q apenas podía respirar. Pero sentí tanta compasión… Cuando la rata logró salir y yo me relajé sentí una sensación de libertad. Me sentí liviana, orgullosa de mi misma. Desde entonces, aunque mi miedo no ha desaparecido, puedo ver la vulnerabilidad de estos animales y para mí es algo que nunca creí que podría conseguir.

    3- ¿Qué relación encuentras entre Karuṇā y Ahiṃsā?
    Son dos conceptos que a mí parecer están unidos, son uno. No se puede practicar ahimsa sino eres compasiva. No puedes practicar ahimsa si tu corazón no siente compasión. Pues el no sentir compasión por todo ser viviente es un acto de violencia.
    La compasión no es sentir lástima por alguien o algo, es ver eso sin miedo, es vivir de modo que ninguna persona o situación por diferencia que exista te haga sentir algo mínimo que se acerque algún tipo de violencia. En mi caso con las ratas por ejemplo, si no sintiera compasión les desearía cualquier mal que es lo que me estaba pasando antes de vivir aquella experiencia. Pero ahora, me doy cuenta que parte de mi evolución depende de la compasión, de ahimsa. No puedo dar un paso más allá, no puedo avanzar si la compasion/ahimsa no está integrada en mí.

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  3. Eva

    1- creo que si, soy vegetariana, tengo plantas e insectos ( que me Dan miedo porque no los entiendo ni conozco). Veo el mundo de forma diferente y soy un poco más comprensiva. Me he dado cuenta que existe más personas como yo. Debo tener más compasión conmigo misma ,así podré ser comprensiva con los demás.
    2- creo que lo he hecho comprendiendo a mi padre ( y perdonándolo aunque siga siendo un maltratador). Sé que él sufrió abandono por parte de su madre y por eso no sabe dar amor. Le entiendo que sea así y pero no que siga siéndolo. Hace unos días mi Madre me dijo que mi padre sabía que sus hijos no le amaban .
    3- si tienes compasión (Karuna) no existe la violencia ( Ahimsa),van unidas,son consecuencia una de la otra.
    Gracias 🕉🙏🌈

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    • Rosa S

      1. Si , la he desarrollado y la seguiré desarrollando .
      2. Hubo y hay varios ejemplos pero les voy a contar uno el más presente y cercano , con un ser que quiero .Ha sufrido mucho le han hecho daño y es un guerrero y un ser luminoso lleno de amor que algunas veces tiene el mal de vivir por sus heridas pero que lucha , y escucha .no fue fácil ….pero vamos creciendo .✨
      3. Karuna la compasión y ahimsa la no violencia van juntos ,es querer no querer para si algo o alguien si no el querer sin interés simplemente porque estamos todos conectados y nos necesitamos hay que cuidarse cuidarnos ✨

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  4. Cintia

    1- Sinceramente confieso que algunos aspectos me cuestan, sobretodo el de la acción compasiva, pero estos últimos años fui mejorando sobretodo en la visión y entendimiento compasivo. . Es un ejercicio que vengo realizando día a día y ante cualquier situación.
    2- También hacia mi padre por ciertas acciones y malos tratos que pase de niña, entendí por que él es así, y lo perdoné ya que entendí su pesar y sus vivencias también de niño. Siento que me quita como un peso de encima y vivo mas liviana y en paz, sin estrés
    3- Creo que ambas van de la mano, al ser compasivos estamos actuando sin violencia, es un acto de amor y entendimiento hacia los demás seres. Un acto donde el rencor y la venganza no existen. Es el acto manifiesto de entender que somos parte de un todo y que todos tenemos nuestras vivencias y carencias en esta vida.

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  5. Alba

    1- Siento que he desarrollado estos aspectos en vida, aunque aún me queda un camino por recorrer ya que considero que no es algo fácil.
    En referencia a la visión compasiva, es cierto que con la práctica aumenta pero también considero que tenemos ciertos patrones de comportamiento que cuesta más “desprogramar” ya que están muy arraigados, provocando ciertas reacciones de forma automática.
    Es cierto que a través de una visión compasiva llegas a un entendimiento compasivo, con los demás y contigo mismo, restando esa reactivad y gracias al amor compasivo aceptas desde el entendimiento muchas más situaciones. Por último, a la hora de actuar, actúas desde el amor y el respeto. la historia del brāhmaṇa y el escorpión me parece una historia que representa muy bien el proceso y resultado.

    2- No me he parado a pensarlo anteriormente, pero más que grandes gestos, realizo pequeñas acciones compasivas diarias, tanto con personas que conozco como con desconocidos.
    Al final se trata de un largo camino de auto conocimiento interior que dura toda la vida, de aprender a verse reflejado en otros y de aceptar el proceso, con paciencia y amor.

    3- Es inevitable, desde que empiezas a tener visión compasiva automáticamente surge la no violencia y a medida que vas evolucionando se convierte en un pilar básico. No violencia hacia uno mismo y, por tanto, no violencia hacia los demás.

    Namaste

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  6. Sandra

    1. Pienso que los años y las experiencias vividas me han ayudado a dejar de lado en algunas ocasiones o a reducir significativamente, reacciones impulsivas y menos comprehensivas, para dar lugar a la auto-reflexión y comprehensión de uno mismo en primera estancia para después poder entender mejor a los demás, porque reaccionan como reaccionan, que miedos y inseguridades viven en ellos también, que circunstancias de la vida los ha hecho actuar de una determinada forma. De la visión a la acción es algo que voy intentando mejorar a lo largo de la vida. No soy como cuando tenía 20 años, pero hay circunstancias de la vida que aún no estoy preparada para ser compasiva.
    2. Un ejemplo a nivel laboral, he aprendido que ayudando aquellas personas que no lo harían por ti, que se sienten inseguras o amenazadas por una competitividad executiva, personas que incluso que podría tomar acciones que te perjudicarían, me hace sentir mejor, más tranquila, bien conmigo mismo, no sufro tanto y me proporciona paz.
    3. En mi opinión van de la mano, ser compasivo incrementa el bien estar de uno mismo, la paz que mencionaba en la pregunta anterior y en consecuencia potencia la no violencia.

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  7. Raquel

    1. Siento que tras varias experiencias y relaciones que he tenido he podido desarrollar la compasión. Al observar mi comportamiento pasando por vivencias dolorosas he podido comprender, respetar y tener una visión sobre los demás, sus comportamientos y actitudes. De ahí a surgido una compasión por los demás, entendiendo que cada uno tiene su karma y sus condiciones, y sobre todo he aprendido a no juzgar a los demás, de alguna manera ponerme en su piel, comprendiendo que cada uno ha pasado por situaciones similares a las que yo he pasado. Cada situación es diferente, pero de todas nos nacen emociones y actitudes negativas o positivas que todos hemos experimentado y de las que todas nos podemos sentir identificados.
    2. Al enfrentarme con un bache como es un trastorno de ansiedad he hecho daño a la gente que tenía más cerca, a mi familia y amigos. Estos han intentado ayudarme como han sabido, pero muchas veces se han visto muy frustrados e irritados al intentar ofrecer una ayuda que no da frutos, sacando su peor lado y descargándose conmigo. Esto es algo que acabó haciéndome daño y muchas veces era incapaz de comprender la rabia y frustración que surgió de la situación, pero poco a poco fui entendiendo que esta manifestación de ira había una clarísima intención de ayuda, de amor y de cariño. Es una vivencia que ha hecho crecer tanto la compasión hacia mi como la mía hacia la gente más cercana de mi vida.
    3. Creo que mientras hay ahimsa tiene que haber compasión. Cuando eres capaz de dejar el juicio a un lado, que creo que es una forma muy clara de hacer daño al otro, y ser compasivo, inmediatamente hay una comprensión, empatía y amor hacia el otro que deja de lado el hacer daño y aparece ahimsa.

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  8. Klára

    Hola a tod@s! Perdonadme por mi español, quizás suena un poco raro, pero espero que lo entendáis. 🙂

    1) Sin saber mucho de Karuṇā, yo creo que en cierto nivel sí, aunque todavía me falta mucho, porque creo que en situaciones más fáciles no me cuesta pensar y actuar de una manera compasiva, pero en otros sí. Mi pareja siempre me dice que desde mi punto de vista siempre hay una explicación porque parece que alguien actúa con mala intención. Nunca se sabe, quizás tiene un mal día, algo ha pasado a él / ella o a su familia y así entendemos su reacción. Tanto a él/ella como a nosotros es difícil siempre actuar con calma y sin hacer daño. Siempre intento suponer que el intento de los demás no es mala aunque tengo la sensación que me (o a otra persona le) hacen daño. Antes no tenía en cuenta lo del karma, o que las acciones negativas se deben al sufrimiento que alguien está transitando, pero ahora los tengo más claro.

    2) Yo creo que lo hice en mis diferentes trabajos como coordinadora. Muchas veces necesitaba ayuda y me dijeron que no, pero cuando ellos necesitaban ayuda yo siempre hice esfuerzo. De alguna manera siempre pensaba que era para una causa, o para la empresa y no para el individuo que me dijo NO tantas veces. Y otro ejemplo son los insectos que entran en mi casa, jajaja. Me dan muchísimo miedo y sería tan fácil simplemente aplastarlos, pero cueste lo que cueste (seguirlos en la casa durante 2 horas, gritando con miedo, jajajaja o una picadura de avispa), los devuelvo fuera de casa sin hacerles ningún daño. Así me sentía casi liberada y que como hice lo que podía también me ponía feliz.

    3) Como otros han dicho ya, yo también creo que una conlleva la otra, me pone pensar en el ejemplo de huevos y la gallina, cuál era primero… no hay una sin la otra. Muchas veces simplemente ignorar una situación significa hacer daño, pero si pensamos en no hacer daño y ayudar aunque nos duele creo que estamos en el camino correcto.

    Responder
  9. Tere

    1. Con el tiempo, y sin saber cómo, he ido desarrollando todos los aspectos. Aunque siempre he tirado a ver todo el mundo bueno (bendita inocencia), al empezar a viajar, la visión compasiva siempre me acompaño y, he confiado en desonocidos que simepre han sido gente buena.
    Hasta hace poco era muy reactiva. No lo podía evitar. Ante cualquier cosa saltaba, y no sólo si era personal hacia mi, cualquier injusticia. No sé como, pero he cambiado. Ahora soy consciente, lo acepto y lo dejo pasar. Así evito poder hacer daño y he ganado en paz, entendiendo que la acción de la otra persona no es por mi, si no por su situación.

    2. Suelo hacer acciones hacia los demás. Empecé ayudando a una organización dedicada a la gente que se ve viviendo en la calle, preparando comida, llevandola, y hablando mucho con ellos. Me sentía muy bien, ellos estaban agradecidos y yo a ellos. Cuanto me enseñaron de la vida, aunque era duro no poder hacer mucho más.
    También tengo un grupo donde nos dedicamos a ayudar a gente que está en situaciones complicadas, sin conocerlos. Es un placer que con poco lo que podemos cambiar.

    3. Entre karuma y ahimsa, entiendo que para tratar a alguien con empatía y simpatía hace falta aplicar la no violencia, y tratar a la otra persona sin agresividad, con buenas palabras, deseos y intenciones.

    Responder
  10. Marta

    1. Era navidad cuando fuimos a dar una vuelta con el coche mis padres, mi hermano, mi cuñada y yo, nadie decía nada, pero tampoco hacía falta, empezó a sonar una preciosa canción de Amaral en la radio, cuando cerré los ojos y empecé a llorar, entendiendo que si en ese preciso instante muriera no pasaría nada, pues todo lo que sentía era amor. En ese viaje a España se desvaneció un velo en mí que no me permitía ver la realidad de forma clara, comprendí que cada cosa ocupa un lugar por una perfecta razón, y que cada acto, palabra y pensamiento que emito influye de un u otro modo a la totalidad de la cual formamos parte. Darme cuenta de eso me hacía responsabilizarme de como me significaba en el mundo. Recuerdo las navidades pasadas como uno de los momentos más lúcidos de mi vida, donde quizás si tuve una visión, entendimiento y amor compasivo, pues sentía el dolor de las cicatrices de mis familiares en lo más profundo de mi alma y entendía que mi bienestar estaba íntimamente ligado al suyo. Ese conocimiento llegó de repente y de repente también se fue, volviéndose a nublar la claridad de mi mente, aferrándome a mis pensamientos, miedos, inseguridades… a vivir la vida desde el prisma de mi ego. Pero guardo el recuerdo de ese sentir como un tesoro, pues sé que fue real y que es alcanzable.

    2. Mi madre hacía muchos años que no se hablaba con su hermana mayor, pues era una mujer muy mala decía ella. Des del día que se enteró de que su hermana se moría por un cáncer de útero, mi madre cogía cada día el autobús para ir a cuidarla. Le preparaba la comida, le limpiaba la casa, la acompañaba a las visitas con los doctores, etc. así transcurrió un año hasta el día de su muerte, donde mi madre fue la única persona que mi tía quiso a su lado en su último suspiro. Admiré la fuerza de mi madre, su empatía, la forma en como a pesar de todo el dolor vivido por su hermana, sin rechistar ni un momento, la cuidó hasta el final de sus días. Le pregunté a mi madre como fue capaz de hacer todo eso por una mujer que la había despreciado tanto, y ella me contestó todos somos víctimas de una víctima.

    3. Quizás la no violencia forma parte de la compasión. Pues no podemos dañar algo o alguien cuando sentimos compasión por él. También creo que la compasión es un estado al cual se llega practicando entre otras cosas la no violencia.

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