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Ahiṃsā Challenge: Ejercicio 4

por | 25 Ene 2021 | Ahiṃsā Challenge, Yama & Niyama Challenge

Yama y Niyama Ahimsa Ejercicio 4

AHIṂSĀ – La violencia que se ejerce sobre nosotros

Después de investigar los diferentes tipos de violencia, tal vez seamos más sensible para ver toda la violencia que de alguna hemos recibido en nuestras vidas y la que continuamos recibiendo a diario.

Hacernos conscientes de ello nos ayudará a poner límites, tolerar la que tenga que ser tolerada y a tal vez comenzar a ver una cierta relación entre la violencia que emitimos (hacia dentro o hacia fuera) y la que recibimos.

En ocasiones, especialmente cuando no se puede poner límites, huir, hacer un acto de defensa, entender o integrar la violencia recibida esta tiene la tendencia a introyectarse.

¿Qué significa esto?

Que mucha de la violencia recibida se ha convertido en patrones de violencia que tenemos con nosotros mismos o con los demás.

¿Y sabes cuando ocurre esto principalmente?

En la niñez, cuando no somos capaces de responder ni de entender muchas cosas de las que ocurren a nuestro alrededor.

De esta manera, muchas de las violencias de nuestros padres, profesores y familia más cercana se acaba grabando en nosotros y tenemos la tendencia repetirla de manera similar con nosotros mismos o con otros.

¿No te has visto alguna vez regañándote mentalmente las mismas cosas que te decían tu papá o tu mamá?

¿No te has visto alguna vez comportándote con tus hijos de la misma manera que tus padres o maestros se comportaban contigo?

¿No te has visto alguna vez comportándote con tu pareja de manera similar a como se comportaba tu papá con tu mamá o tu mamá con tu papá?

Dependiendo de tu base psicológica y de lo funcional o disfuncional que haya sido tu familia o educación estos patrones pueden ser más o menos marcados y/o disfuncionales.

¿Y sabes cuál es la mejor manera de desprogramar estos patrones?

El perdón.

El perdón es una de las mejores maneras de romper el patrón de imitación y liberarnos de esa carga del pasado.


Ejercicio 4

  1. Reflexiona sobre las diferentes formas de violencia que has recibido. Especialmente aquellas que has recibido en tu niñez o que sientes que fueron más intensas o repetidas.
  2. Observa si existe alguna relación entre la violencia que ejerces y la violencia que has recibido.
  3. Si tienes un patrón violento muy marcado o repetitivo y no le hayas ninguna relación con la violencia recibida, intenta indagar un poco más
  4. Perdona en tu corazón los actos de violencia recibidos.
  5. Comenta como te sientes, que te aportado el ejercicio, que insights has recibido, de que te has dado cuenta, etc.

Puedes ir uno a uno, comenzando con los menos dolorosos o con los más dolorosos, como creas que te resulte mejor.

Comenzar por los menos dolorosos suele ser más fácil ya que tienen una menor carga emocional. De igual manera si que si decidimos comenzar a escalar montañas seguramente no comenzaremos por el monte Everest, de la misma manera si decidimos comenzar a perdonar seguramente no comenzaremos con aquello que más daño nos ha hecho.

El perdón es como un músculo que se trabaja con la práctica. Tal vez al principio te resulte difícil, pero si lo vas practicando poco a poco te será más fácil y podrás llegar a perdonar aquello que te parecía imperdonable. Es más, el perdón se volverá un acto casi automático y podrás perdonar de manera casi inmediata los pequeños actos de violencia que recibimos en el día a día sin que se acumulen en tu interior.

Es más, al cabo de un tiempo se volverá tan automático que de manera natural podrás saltar al siguiente estadio: el amor y la compasión, la comprensión y la empatía hacia el otro, entendiendo que si hiere es por que en algún momento ha sido herido y en tu interior en vez de rabia y resentimiento nacerá amor y compasión.

Al igual que no nos enfadaríamos con un bebé, de igual manera entenderás que no tiene sentido de enfadarse con esa persona que realizó ese acto desagradable ya que seguramente ella ha sido la primera en ser herida y es por eso que actúa de esta manera: está atrapada dentro de sus patrones y es a ella misma a quién más daña con sus acciones.

¿COMO PERDONAR?

Perdonar no es algo que habitualmente nos hayan enseñado en la escuela. Nadie nos dijo que había una técnica (varias de hecho) para desarrollar el perdón.

Hay personas en las que el perdón y la compasión nacen de manera natural, otras en las que no.

La buena noticia es que si no te nace natural, se puede aprender. A mi tampoco me nacía y más veces de las que me gustaría me pillo en enfados y resentimientos. Sin embargo, puedo perdonar mucho más que antes, ser más tolerante y más compasivo y se que cuanto más lo practique más fácil me será. Esa ha sido mi experiencia hasta ahora.

Para ir desarrollando la capacidad de perdonar por ejemplo te puedes imaginar la situación como si estuvieras viendo una película, revivirla con el mayor número de detalles e imaginarte una luz blanca que permea toda la situación.

Observa como tus sentimientos hacia esa situación cambian y como tal vez te venga una mayor comprensión, aceptación y perdón sobre lo sucedido.

Repite esta parte cuantas veces te haga falta. Tal vez al principio no salga fácil y natural, pero a medida que lo practiques lo irás integrando en tu vida y se volverá un hábito.

Es una herramienta que puedes aplicar de por vida, ya que el almacén de dolor suele ser muy grande y liberarlo poco a poco nos ayuda a vivir más alegres y livianos.

Namaste 🙏🏼🕉

Patricio Moralo

Practicante de Hatha Raja Yoga desde hace más de 30 años y uno de los pocos profesores a nivel mundial autorizado por Manju Pattabhi Jois (hijo mayor de Sri K. Pattabhi Jois, el creador del método) a enseñar primera serie, segunda serie y pranayamas de Ashtanga Yoga, siendo también el primer profesor y el primer formador autorizado en Ashtanga Yoga por la Yoga Alliance en España.

32 Comentarios

  1. Maria Rosell

    Este ejercicio me ha hecho ver la gran suerte que he tenido, y sigo teniendo en mi vida, por no haber tenido violencia en ella.
    No tengo recuerdos de mi infancia violentos, mas allá de una zurra de mi madre o alguna pelea con mis hermanos.
    No he vivido en un entorno violento nunca. O por lo menos no soy capaz de ver rastros violentos de mi personalidad, ni pasada ni presente.
    Me ha gustado poder hacer este analisis y estar muy agradecida con la vida que me ha tocado vivir. Namaste 🙏

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    • Montserrat

      Creo que el perdón comienza en una misma. Es difícil y de valientes lograr aceptar y abrazar nuestra realidad Inmediata. Siento que para avanzar y ser capaces de configurar nuestro propio camino es importante tener una reconciliación con nuestra idea de nosotros mismos, pienso que solo así se puede lograr la realización personal. Hay que ser nuestros amigos y no ponernos más trabas de las que ya existen, ser nuestras aliadas y facilitarnos el camino. Me gustaría ser capaz. De lograr dejar a un lado el juicio a mi misma y solo ejecutar las tareas que estoy convencida me llevarán a mi realización personal.

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  2. Laura

    Lo que he aprendido con ese ejercicio es algo que ya sabía. pero no lo he aplicado hasta ahora en mi vida:
    Solo porque hay eventos (actos de violencia) en tu pasado eso no quiere decir que tu puedes usar eso como excusa por tu comportamiento de hoy, ya que es la responsabilidad de cada uno de salir de estos patrones disfuncionantes.
    A mi también me interesaría saber mas tecnicas para desarollar el perdón que solo la de la película, me encantaría aprender más sobre eso en los ejercicios que vienen.

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  3. Helena

    Gracias a este ejercicio he podido ver con claridad la gran suerte que he tenido por haber nacido en donde he nacido. En mi infancia, en mi adolescencia, en mi día a día, no veo un rasgo de violencia concreto, por lo menos a lo que la familia concierne. Si que es cierto que han habido episodios en los cuales se ha ejercido algún tipo de violencia hacia mí, en concreto en los períodos de infancia-adolescencia, pero nunca en el ámbito familiar.
    A estos, y ya tras haber pasado algunos años, la clave sé que está en él “saber pasar de página”. Lo cierto es que pedir perdón no me acaba de parecer la solución ideal, me cuesta perdonar a aquellos que me hicieron daño, por el mero hecho de hacerme daño. Aun así, sé que de alguna forma el hecho de hacer este pequeño pero gran gesto de perdonar, me puede dar mucha paz y recuperar parte de mi confianza, o mejor dicho, ganarla. Creo que te hace mas fuerte, mas valiente, te hace madurar y ganas una herramienta poderosísima para evitar que los demás perturben tu paz interior.

    De ahora en adelante me esforzaré por tener presente el perdón en mi vida. Sé que resultará algo difícil, pero estoy segura que con la práctica diaria se fusionará en mi forma de tomarme las cosas.

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  4. Raquel

    Pues este ejercicio me ha arrancado algunas lágrimas al revivir algunas secuencias de mi niñez. Ya había trabajado en aspectos vividos en mi infancia que habían sido muy dolorosos para mi, y al volver a reflexionar sobre ellos y a perdonar, pues las emociones surgen de nuevo. He sentido una especie de alivio, ligereza en la zona del corazón y paz. Me parece que al ir trabajando en disolver conflictos de nuestro pasado, de verdad la carga se vuelve más ligera.
    He reconocido de nuevo patrones de la relación con mi padre que ahora en algunas ocasiones repito especialmente con mi hija. Mi intención es educar a mis hijos sin gritos ni amenazas (si no haces tal cosa, te pasará no se qué… si no estudias de mayor vivirás en la calle…). La gran parte del tiempo lo consigo, el educar a través de la motivación y el lenguaje positivo, he leído varios libros para prepararme en la educación, ya que lo considero una gran responsabilidad si queremos criar niños felices y emocionalmente sanos. Pero es verdad que los patrones que tengo grabados actúan cuando estoy con la guardia baja, a veces cuando estoy muy cansada o de mal humor, me sorprendo a mi misma usando alguna de estas frasecitas-amenaza para que mi hija haga algo de manera rápida. Y no hace falta decir que entonces viene la culpa y la sensación de no ser una buena madre. Y de nuevo el ciclo de interralación de violencia exterior-interior. Veo que debo poner más atención consciente en cada momento y no reproducir estos patrones ahora con mis hijos.
    Creo que ha sido un ejercicio ciertamente doloroso al principio, pero en la segunda parte me doy cuenta de la sensación de paz y alivio que nos da el perdón.

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    • Raquel

      Me doy cuenta con este ejercicio de la infancia que en algunos aspectos ha sido abusiva. Dese pequeña se me exigía una perfección inalcanzable por parte de mi padre. Me ha marcado la sobre exigencia y las metas imposibles que se me exigía y sobre todo me han marcado las broncas violentas al no conseguir eso que me pedía. Nada era nunca suficiente, y el mensaje que se me ha quedado grabado es que no soy suficientemente buena. Es algo que ahora ha quedado tan marcado que soy yo misma la que me exijo un perfeccionismo inalcanzable, y que me frustro por no poder conseguirlo. Me juzgo, me hago daño, me digo cosas feísimas. Es algo que también he visto como patrón en relaciones pasadas donde mi pareja me ha dado a entender que no era lo suficientemente buena. Supongo que atraemos aquello que ya llevamos dentro. Este ejercicio me ayuda a darme cuenta de que el perdón es la clave para superar esto, entender de donde proviene este daño que hago y que me ha hecho. Aun tengo pasos que dar para acabar de perdonar, pero creo que estoy desarrollando una nueva compasión que me lo permitirá.

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  5. Andra

    Acabo este ejercicio con gran tranquilidad, cuando era niña mis papás anulaban mis emociones y me generaba gran frustración; en la adolescencia se marcaban estos comportamientos y me sentía cada vez más minimizada y naturalmente frustrada. Estos comportamientos los repliqué en mis relaciones de pareja, es un alivio poder reconocer qué es lo que tanto me ha afectado incluso en mi autoestima. Me gustó mucho entender que la forma de parar esto es con el perdón, Entender que mis papás vivieron situaciones similares me hace sentir compasión por ellos y veo que el perdón se va dando de una forma muy natural, siento que voy saliendo de una posición de víctima que tenía sin siquiera entender bien qué era lo que me molestaba tanto. Este ejercicio me cayó perfecto en el momento en que puedo ver las cosas de una manera quizá más objetiva. Gracias!!

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  6. Eva Alarcón Gallego

    Cuando te repiten tantas veces que no sirves para nada al final te lo crees. Hasta que no me di cuenta que la opinión o lo qué dirán o estar con quien no se debe (mi instinto al cual no hacía caso) ,sufrí violencia. Cuando he perdonado lo que me pasa es que me es indiferente esa violencia ,ya no pienso más en ella. Aún estoy aprendiendo a perdonar y a perdonarme .Gracias

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  7. Yhenni

    Como aclaran en el ejecicio no es algo que sea de un dia para otro, hay situaciones que cuestan mas que otras; llegar al perdon es muy liberador, sobretodo revivir la situacion dificil que viviste y mirarla de manera objetiva, como adulto y no como la victima indefensa, claro que cuesta mucho perdonar cuando sufriste de injusticia (violencia) en tu infancia. Claro que duele y mucho. Pero…el mirar con otros ojos a las personas que alguna vez me hicieron daño, nadie da lo que no tiene; y cuando he tratado de comprender la historia de mis padres, siento compasion, porque no tuvieron una vida facil y lo unico que hicieron fue repetir patrones. Se que todavia queda mucho por trabajar y aprender a gestionar estas emosiones que se disparan de manera automatica a la minima orovocacion, poco a poco voy aprendiendo de donde vienen ciertas conductas en mi; eso me da tranquilidad porque se que necesito cambiar o entender. Gracias por el mapa que nos muestras con este Challenge.

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    • Tatevík

      Como bien indica el ejercicio me he visto regañándome con las mismas palabras que mis padres, reaccionando igual con mis alumnos como lo hacían mis pedagogos. En los últimos años he intentado identificar esos comportamientos y modificar mi reacción. Siento que me cuesta más trabajo perdonar a las personas que más cerca se encuentran emocionalmente de mi (familia inmediata y yo misma).
      Encuentro que el perdonar con el corazón es un camino constante y esencial para mi hacia la paz y liberación interior.

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  8. Gopishvara Das Prabhu

    Bueno fui de una de esas personas que recibí en mi infancia malos tratos físicos y emocionales. Una familia con muchos problemas no en lo económico si en lo emocional. Todo pareciera que yo era un serio candidato adoptar este patrón de vida . Pero no fue así nunca . Lo espiritual evidentemente me ha ayudado enormemente, yoga en un principio y más adelante Bhakti me han dado una estabilidad emocional que a veces me sorprendo de mi mismo. Sobre el perdón es algo que siempre realizo, entendí que DEBEMOS PERDONAR CON EL CORAZON Y NO CON LA MENTE …El corazón no tiene memoria y la mente sí. Muchas veces la gran mayoría de las personas dicen perdonar con el corazón, pero no es así perdonan con la mente pues a la primera discusión o conflicto sacan a reducir el problema. Diferenciar mente y corazón tiene su proceso de tiempo para entender quien te habla si tu mente o tu corazón. Mi experiencia por último diría aprendan a pensar con el corazón y actuar con la mente, así es imposible que surjan problemas.

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  9. Rosa

    Agradecer en primer lugar un ejercicio tan bonito. Jamás he recibido violencia física ni psicológica. el único amago de violencia que puedo recordar es por parte de mi madre debido a su afán de inculcarnos ir siempre más allá. Eso sí lo recuerdo y me queda grabado; siempre nos exigía más y más. Reflexiono en mi meditación y me doy cuenta que aunque no en ese grado, cometo el mismo error con mi hijo. Es como querer que siempre haya algo más. y eso mismo lo aplico en mí. Es algo que estoy trabajando desde hace tiempo, el intentar no presionar ni presionarme. Con este ejercicio he visto varias cosas muy claras y una de ellas es que hay que romper con patrones familiares que no nos hacen ningún bien, que no nos dejan evolucionar.
    Gracias

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  10. Isabel

    Me he pasado muchos años de mi vida culpabilizando a mi entorno familiar de todo lo malo que me pasaba. Esto me llenaba de resentimiento, ira y rabia. Poco a poco , trabajando todas esas zonas oscuras, me di cuenta que, en el caso de mis padres, hicieron lo único que podían hacer, no conocían otra forma. Ellos también habían sufrido. Yo los he perdonado y los amo tal y como son. Ahora es mi responsabilidad ocuparme de romper esas creencias limitantes y evolucionar desde el amor y la compasión.
    Precioso y profundo ejercicio.
    Gracias.

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  11. Claudia Cívico Cuenca

    Este ejercicio me ha hecho viajar al pasado, recordar momento de mi infancia que realmente me marcaron y que había querido olvidar. Todos y cada uno de ellos me hacen ser la persona que soy hoy en día, así que agradezco lo vivido y todo el aprendizaje adquirido. Hoy soy consciente de esos patrones que repito, los observo con amor y dejo que salgan de mi.
    Todo lo que me ha ido pasando en mi vida ha sido por algo, detrás hay un gran aprendizaje y lo valoro. No siento rabia ni ira, simplemente acepto y quiero perdonar a todas aquellas personas que en su día me hirieron queriendo o sin querer. Cada uno está en su camino y a veces podemos llegar a actuar de formas que no querríamos y hacemos daño a otros. No me lo voy a tomar personal. Estamos en constante transformación en todos los sentidos.

    Responder
  12. Cintia

    Este ejercicio fue el que más me toco allá en lo más profundo. Anoche me acosté pensando en situaciones de violencia (que no necesariamente tienen que ser físicas, ya hemos visto las diferentes presentaciones) y luego me dormí. Confieso que me desperté a mitad de la noche (4 am approx) pensando en la que mas me marco en mi infancia y se me escaparon algunas lagrimas. Eso lo tenia ahí guardado y tapado (como suelo hacer siempre) y salió a la luz, y lo tuve que revivir (así lo pedía el ejercicio) Fue difícil, doloroso. Recordé otro episodio durante mi adolescencia. Y perdoné. Que fuerte! como cuesta perdonar! Pero tuve compasión hacia la persona que lo cometió. Tantos años tapando ese dolor. Así “perdonaba” antes, tratando de olvidar. Haciendo como si nada, pero tampoco es la solución, el tema sigue ahí, y aparece ni bien estes con la guardia baja.
    El ejercicio me ayudo a darme cuenta de los patrones que estos hechos marcaron en mí. Pero ahora luego de tratar de perdonar, confieso que aun debo trabajarlo, siento cierta liberación. El soltar, alivia. Gracias! A seguir llevándolo a la practica! Nadie dijo que es fácil 🙂

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  13. Rosa Samora bellas

    Hace tiempo que estoy consciente de todo esto , y también que se necesita constancia y humildad en este camino .pensaba hace unos años que estaba en paz con mis padres , coincidió con los años donde practique más yoga y fueron maravillosos de veras. Nació Duncan mi hijo y nos venimos a barcelona y empezé a practicar menos y empezo de nuevo un rencor hacia ellos .así que este ejercicio me reafirma lo importante y transformador que es la práctica de la meditación y el yoga en general y me dad fuerza para retomar el camino .namaste ✨

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  14. Rebeca

    Siempre recuerdo mi niñez con mucho amor y la recuerdo muy feliz. Fue la muerte de mi padre con 12 años que me marcó profundamente.
    Y con la distancia puedo ver y agradecer todo lo que mi madre luchó por mi hermano y por mí.
    Y entiendo que siempre ha hecho lo que ha podido dentro de sus capacidades y herramientas para gestionar. Ella viene de un matriarcado ( patriarcado) muy profundo y de unas creencias muy arraigadas y es lo que ha sabido transmitir desde su niña herida.
    Es mi responsabilidad agradecerle y hacerme cargo de mi vida. Perdonar y aceptarla tal y como es.
    Así que gracias gracias gracias.
    Ahora soy madre y veo algunas conductas en mi que no quiero repetir con mis hijos y que tengo que trabajar desde el perdón y la compasión hacia mi.

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  15. Natalia

    Mis recuerdos de la niñez son felices, es sobretodo durante el periodo de la adolescencia y primeros años de juventud cuando he reconectado con más episodios de violencia recibida. Tanto por parte de compañeros de instituto, vecinos del barrio, mi madre, exparejas … He llegado a la conclusión que esos episodios son los que durante años me han llevado a sentirme inferior, no encajar, miedo al rechazo. Y que esa herida se ha quedado abierto durante años, hasta que he llevado allí la consciencia y aunque sigo en el proceso, se ha ido cerrando cada vez más.
    Agradezco todos los días, pero no me había conectado el perdón como hasta ayer y sentí una tremenda paz y liberación después de perdonar a algunas de las personas que habían provocado estos episodios de violencia en mi vida; y aceptando y agradeciendo por el aprendizaje y crecimiento vivido. Gracias.

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  16. Caro A.

    Observo el vínculo entre la violencia recibida cuando era niña y la que yo ejerzo. En este momento en particular me acompañan las voces, que he internalizado, de mis proveedores de cuidados cuando era niña. Son voces que me juzgan por ser como soy, por no ser normal, por no ser suficiente. A pesar de que llevo unos 7 años profundizando en un trabajo personal que ha implicado la deconstrucción desde lo más profundo de estás ideas y la integración de mi ser completo, tal como es, alejado de estas expectativas, cuando me encuentro en momentos de alto estrés, en los que me siento vulnerable y no encuentro la salida (con la pandemia vinieron muchos cambios e inseguridad), esas voces brotan en mí cuando trato de recuperar el control. Este ejercicio me ha ayudado a verlo con más claridad y a poner el dedo sobre el renglón y sobre todo a trabajarlo con el perdón y reconocimiento de que esas voces no son mías. Me asusta mucho porque precisamente entro en patrones de comportamiento aprendidos que me han lastimado mucho y con ello me lastimo y lastimo a los demás. Gracias por este ejercicio.

    Responder
  17. Unai

    Buff me he dado cuenta de lo q me está costando perdonar! A las personas más cercanas como ya sé sus experiencias no me cuesta tanto, pero a las q no, madre mía!

    Responder
  18. Dante

    Reflexiona sobre las diferentes formas de violencia que has recibido. Especialmente aquellas que has recibido en tu niñez o que sientes que fueron más intensas o repetidas.
    Observa si existe alguna relación entre la violencia que ejerces y la violencia que has recibido.
    Si tienes un patrón violento muy marcado o repetitivo y no le hayas ninguna relación con la violencia recibida, intenta indagar un poco más
    Perdona en tu corazón los actos de violencia recibidos.
    Comenta como te sientes, que te aportado el ejercicio, que insights has recibido, de que te has dado cuenta, etc.

    He estado algunos días reflexionando sobre las formas de violencia que he recibido, en distintas etapas de mi vida, desde las más leves a las más intensas y repetitivas, aquí pude notar que sí existe una relación entre la violencia que ejerzo como la que he recibido, una vez identificadlas todas estas situaciones desde muy triviales hasta más intensas, he podido observar que es parte de los patrones repetidos, aprendidos, que vienen de alguien mas pero yo como individuo puedo hacerme responsable, en mi caso detenerlo y no repetirlo y en las otras personas perdonarlas.

    Realizando esto no sigo transmitiendo este patrón a otras personas y evito que esta o estas personas lo repitan, al ser compasivo, entender, perdonar y no tomarlo personal también ayudo a esta persona o estas personas a sanar y a detener esa cadena de acción.

    Me ha ido muy bien realizar este ejercicio.

    Responder
    • Dante

      Sin darme cuenta en mi respuesta pegué las preguntas al comienzo, pido disculpas.

      🙏🏼

      Responder
  19. Bea

    Este trabajo lo realice en terapia hace muchos años. Fue por que tenia ataques de ansiedad por un tema laboral que me acabo afectando a la salud y salio todo este tema en relación a la violencia ejercida por parte de mis padres hacia mi. Si es cierto q gracias a ese trabajo lo perdone ya que como bien dice el ejercicio al final solo reproducían la forma en que a ellos les habían educado pensando que era lo mejor para mi. Me ayudo tb a mejorar respecto a la forma de funcionar con los demás y como yo concebía como debía ser quería. Lo de perdonar es un ejercicio que practicare mas porque te ayuda a ir más ligera por la vida. Pero sino lo practicas mucho es difícil….

    Responder
  20. Luis

    Cursaba tercero de egb, desaparecieron algunos enseres míos de clase, no se que era, algún bolígrafo, o goma, o lápices de colores. Mi profesora dijo que me sentara y dejara de molestar, yo le dije que cuando le faltaba algo a algunos compañeros, ella removía Roma con Santiago, que no me parecía justo, y que me quedaba de pie, al fondo de la clase hasta que no aparecieran mis cosas, ella se rio y dijo que ya me cansaría, pero no me cansé. Ella si se cansó de mi, y me llevó a rastras hasta el despacho del director, pegándome con una regla de madera de un metro por todo el cuerpo. Me dejó grandes marcas, que mi madre vio cuando me bañaba, y fue a hablar con el director. Yo no vi que pasara nada más, la profesora siguió dando clases con normalidad, nadie me dijo nada, ni me pidió perdón, no pasó nada de nada que yo pudiera percibir. Maldije mil veces a esa profesora, la odié con todas mis fuerzas, y en parte, también odié a mis padres por no hacer nada.
    La justicia es algo que me ha marcado mucho siempre, y que a generado no pocas situaciones violentas en mi vida.
    Analizando todo eso, ¿que es la justicia? ¿que es justo y que es injusto?¿es mi justicia más justa que la de los demás? Con los años, he podido ver que la justicia es subjetiva, y por tanto, difícil de aplicar. Ir de justiciero por la vida me trajo problemas.
    Perdono a esa mujer por lo que hizo, y perdono a mis padres (que seguramente hicieron mucho más de lo que yo sentí en ese momento) Y les pido disculpas, por que seguramente las cosas no fueron del todo como yo recuerdo, y les pido disculpas por juzgarles.

    Responder
    • Anna

      Realizando este ejercicio me he dado cuenta de que la principal violencia la ejerzo contra mi y no creo que la reciba tanto del exterior. O más bien dicho, no le doy tanta importancia porque percibo en seguida que algo no está bien en el otro cuando actúa así y cuando a mi me afecta demasiado (una mala contestación por ejemplo, un insulto…) me doy cuenta de que en quien falla algo es en mi. En que me reabre una herida que quizás no está del todo sanada. Me ha emocionado reflexionar sobre ello, igual que el resto de ejercicios que estamos haciendo.

      Responder
  21. Mayerlin Fernandez

    Hoy ha sido un día de pensar en muchas cosas…esos momentos de violencia que recuerdo y que han dejado una huella, algunas porque no he terminado de entender el porque y quizás es el trabajo que me queda pendiente, el soltar buscar lógica a lo que no lo tiene, es mi forma de protegerme ponerme en lo mental, seguiré releyendo estas preguntas, no es algo de un día…

    Responder
  22. Marta

    He recibido violencia psicológica por parte de mi madre durante toda mi infancia. La violencia recibida ha hecho que me muestre como una persona fuerte, negando mi parte más vulnerable. Ejerzo violencia con la ignorancia, que es justo lo contrario que ejercía mi madre sobre mí. Supongo que al no querer parecerme a ella he desarrollado otra máscara, pero que pasados los años me doy cuenta de que termina siendo la misma, la de la persona fuerte. Perdonar a los demás me resulta fácil, perdonarme a mi misma, aceptar el punto en el que estoy y tener una visión de mi misma más amorosa es lo que más me cuesta.

    Responder
  23. Klára

    Hmm.. me siento un poco confundida. Quizás me he equivocado o soy muy afortunada? 🙂 Pero las más grandes violencias que recibí en mi niñez o he recibido desde entonces, he conseguido perdonar. Probablemente tengo la suerte de que me nace natural. Aunque las primeras violencias costaron más, en cuanto tienes tú truco cada vez te resulta más fácil.

    Responder
  24. Raquel

    Yo sé que tengo patrones dañinos de la infancia que me han marcado mucho. Desde pequeña he recibido una manera muy agresiva de parte de mi padre de educarme. Siempre se me ha sobre exigido y se me ha impuesto un perfeccionismo inalcanzable y al no poder estar a la altura he recibido broncas y comentarios muy violentos, haciendome entender y haciendome creer que no soy lo suficientemente buena. Esto es algo que llevo muy grabado y que ahora soy yo misma la que es demasiado exigente conmigo misma e intento ser perfecta, cayendo en una decepción y dolor profundo al no llegar a esas metas. Sé que he atraído relaciones y parejas que me han hecho sentir exactamente eso, que no era suficiente y eso sólo ha reforzado la creencia de que soy inferior. Haciendo este ejercicio me comprendo más y comprendo a aquellos que me han dañado, sabiendo perfectamente, por lo menos en el caso de mi padre que él sufrió lo mismo en casa y lo repitió con su familia. Creo que voy a ser capaz o lo estoy siendo ya de perdonar y perdonarme.

    Responder
  25. Sandra

    Todo lo que menciona este articulo es verdad y cada uno de nosotros se debe de ver reflejado en algo. Por lo menos yo si. Lo que no me gustaba de mis padres lo hice con mi hija, lo que no me gustaba de otras parejas he descargado en mi pareja actual. Pero lo que si me siento afortunada es porque mi trabajo me ha ayudado a desarrollar la reflexión personal y esto lo traslado a mi vida personal. Pienso que algunas de las cosas me doy cuenta y intento corregir y pedir perdón, al menos transmito a mi hija que todos nos equivocamos empezando por mi, pero podemos corregir. La consciencia de ello es muy importante y un gran paso para la no violencia.

    Responder
  26. Alba

    Este es un gran ejercicio de autoconocimiento y de las relaciones que hemos tenido hasta ahora en todos nuestros ámbitos. Hace un tiempo me recomendaron un ejercicio que quizás a alguien más le pueda ser útil, en mi caso me ayudó. Trata de escribir una carta a aquella persona que le guardes algún resentimiento (como se comenta en el post, muchas veces viene desde nuestra infancia) y escribir el motivo y perdonar a esa persona. Me parece un ejercicio muy liberador porque también ayuda a darse cuenta cómo hemos llegado a forjar nuestro comportamiento hacia nosotros mismos y hacia los demás.

    Responder
  27. Tere

    Este ejercicio me ha hecho ver que la violencia (no física) está muy incorporada y que mucha veces se hace inconscientemente y desde el amor (???). Por ejemplo, nací mucho antes de lo que tocaba y, evidentemente físicamente no estaba totalmente desarrollada, con cariño siempre me han dicho que parecía un monstruito, y eso siguió mucho tiempo ya que mis hermanos eran “perfectos” y monísimos. Quizá de aqui salió mi manía de perfeccionismo.
    Y estos actos nunca los tomé como violencia, sino como una realidad.
    También siento violencia cuando gente muy cercana pide consejo y, al no decir lo que quieren oir, me atacan.

    Pero todo está perdonado, y después de perdonar ha llegado muchas veces la disculpa de los actos hechos.

    Alba, yo durante el confinamiento hice un reto de 21 de días de meditación para atraer la abundancia de Deepak Chopra y uno de los ejercicios era el que tu dices. Muy bueno!

    Responder

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